



La industria argentina cerró noviembre con señales claras de agotamiento. El freno no fue parejo: mientras algunos rubros todavía sostienen actividad, la metalmecánica y los textiles están en caída libre. La combinación de apertura importadora, consumo débil y costos elevados está reordenando el mapa industrial y dejando a varios sectores al borde.
Noviembre negro: industria y construcción en retroceso
Industria manufacturera: -0,6% mensual
Construcción: -4,1% mensual
Décimo mes consecutivo de caída en la tendencia industrial
Séptimo mes seguido en baja para la construcción
El dato que prende las alarmas es el interanual: la producción de noviembre quedó 8,7% por debajo del mismo mes del año anterior. El impulso del primer semestre se agotó y el último tramo del año se volvió áspero.
Textiles: el peor momento desde la pandemia
El sector textil atraviesa la crisis más profunda de todo el entramado industrial.
Producción interanual en noviembre: -36,7%
Acumulado del año: -6,4%
La caída alcanza a toda la cadena:
Prendas de vestir:
-3,5% en el acumulado anual
-17,5% interanual
La explicación es estructural: pérdida de competitividad frente a importados, presión de costos y mercado interno débil. Si el esquema actual se mantiene, la corrección seguirá en 2026.
Metalmecánica: importaciones y demanda en contra
Los productos de metal encabezan el derrumbe del año:
-10,6% en el acumulado anual
-18,5% interanual en noviembre
El golpe llega por dos frentes:
Sustitución por importaciones
Menor demanda local, especialmente desde:
Automotriz y autopartes
Limpieza y productos personales
Es un sector muy sensible al ciclo y a la obra pública/privada. Con consumo planchado y poca inversión, la metalmecánica quedó atrapada en el peor escenario posible.
El contraste que marca época
La caída no es generalizada. Hay rubros que resisten o incluso crecen:
Refinación de petróleo: desempeño destacado
Motocicletas: fuerte expansión anual
Electrónica: rebote sostenido por incentivos y nuevas modalidades de venta
La conclusión es clara: ya no existe una "industria" homogénea, sino ganadores y perdedores muy definidos.
¿Qué puede pasar en 2026?
La industria llega al nuevo año con tendencia negativa, pero con destinos distintos según el sector.
Las claves:
Apertura económica: potencia a los competitivos y acelera el ajuste de los rezagados
Consumo: la recuperación de rubros masivos depende del ingreso real
Inversión: minerales y metales básicos tienen mejores chances si repunta la obra
Costos: reformas y desregulación pueden marcar la diferencia
Un alivio relativo: la presión cambiaria sería menor, lo que puede moderar costos.
El mensaje de fondo
Aunque el año cierre con números positivos en el acumulado, no hay fortaleza estructural. El final de 2025 dejó una señal inequívoca: en una economía más abierta, los sectores sin competitividad quedan expuestos.
Hoy, textiles y metalmecánica son el rostro más crudo de ese cambio.





















